TOKIO — La artista de vanguardia japonesa Yayoi Kusama, conocida globalmente como la «reina de los lunares» por sus icónicas pinturas, esculturas de calabazas y sus célebres habitaciones con espejos Infinity Rooms, falleció a los 97 años.
No se revelaron las causas de su muerte, aunque su equipo destacó que la creativa continuó pintando de forma incansable hasta sus últimos días.

Nacida en Matsumoto en 1929, Kusama transformó las alucinaciones infantiles que padecía en un distintivo lenguaje visual dominado por patrones repetitivos y redes infinitas. Tras emerger en la escena artística de Nueva York en la década de 1950 y colaborar o influir en figuras como Andy Warhol y Georgia O’Keeffe, regresó a Japón en los años 70. Desde 1977 residió voluntariamente en una institución psiquiátrica de Tokio, desde donde acudía diariamente a su taller a trabajar.
Con una carrera de más de siete décadas que abarcó pintura, escultura, moda y literatura, Kusama se consolidó como una de las artistas vivas más cotizadas y reconocidas del arte contemporáneo. Su estudio concluyó su despedida asegurando que continuarán honrando su deseo de «llevar esperanza y fortaleza al mundo a través de su arte».